La recuperación de las óperas de Händel desde la segunda mitad del siglo XX se centró principalmente en sus obras maestras, casi todas de corte heroico o mágico. El público se acostumbró a Rinaldo, Giulio Cesare, Ariodante y Alcina, por nombrar las más conocidas, y los teatros prestaron escasa atención a obras que se consideraban menores.Flavio es una de esas óperas. Entre 1967 y 1987 fue representada en cinco ocasiones, pero nunca en los grandes templos de la ópera. Como en el día de su estreno, no parece haber obtenido más que un succès d’estime, esto es, una acogida tibia. ¿Por qué? Una audición atenta, tras una primera sensación de desconcierto, y la lectura de las esclarecedoras notas de Winton Dean puede darnos la clave. En primer lugar, la trama, un oscuro episodio de la Alta Edad Media lombarda: Haym parte de un libreto de origen…
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