Hoy asistí en Palais Garnier a una función de Così fan tutte, no sólo eso, sino a una función en la que ciertamente se revela el espíritu de esta ópera, usualmente tan maltratada por los directores de escena.Armin Jordan y el director de escena Ezio Toffolutti decidieron dar una real a oportunidad a Mozart y a Da Ponte al poner esta obra maestra. En lugar de llevar la acción a una comunidad hippie de los 60’s como lo hizo Doris Dörrie en Berlín, o a una terraza española en nuestros días como lo hizo Calixto Bieito en Cardiff, la acción se desarrolla en Italia a finales del siglo 18, exactamente de la forma en que el libreto lo indica. El único cambio es mover la acción de Nápoles a Venecia, pero para lograr un objetivo crucial que es el uso de las máscaras acostumbradas en el Carnaval, tan querido para venecianos como Da Ponte y…
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