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Uno de los actos mas esperados de la programación del III Encuentro de Música y Academia de Santander (España) era el encuentro musical con Sofia Gubaidulina, participante en el Encuentro en calidad de compositora residente. Gubaidulina asistió el lunes 14 de julio a la Sala Griega del Palacio de Festivales para explicar su concepción de la música, su manera de componer, sus ideas y sentimientos.Comentó Gubaidulina que la mejor manera de presentarse al público era a través de su música. En el Encuentro de Música y Academia de Santander se estan escuchando bastantes composiciones suyas, pero la inmensa mayoría son de cámara o para pequeños grupos de instrumentistas. Por eso llevó al encuentro musical una grabación de una obra de mayor envergadura: un
Aleluya.A continuación pasó a introducir esta obra, explicando la base de la idea compositiva. Describió esta obra como fonética, ya que pretende transmitir sensaciones. Dijo que todo aleluya es un grito a Dios para expresar todo tipo de sentimientos."Aún hoy persiste esta parte de la eucaristía, ya que es la máxima expresión del deseo de acercarse a Dios. El Aleluya nos introduce en la parte mas importante de la eucaristía, cuando los asistentes se disponen a compartir el sacrificio, es el momento de la comunión. En ese momento la distancia entre la vida y la muerte no existe."Gubaidulina explicó que para ella, como compositora, intentar crear una forma de relación entre la vida y la muerte, y mostrarla con sonidos, es una intención fundamental.
Su lenguaje musicalLe preguntaron sobre los elementos fundamentales de su lenguaje musical y de su obra. Gubaidulina explicó que era realmente complicado explicar su lenguaje. Dijo que tenía mucha influencia de su inconsciente. Lo mas importante para ella es el permanente escuchar. Escuchar los sonidos de fuera y los que vienen del interior de cada uno. Quizá los musicólogos puedan establecer los fundamentos de su lenguaje.Para Gubaidulina el concepto de libertad es básico en todo trabajo creativo. "Si no eres libre no eres capaz de crear sonidos hermosos". Habló entonces de las dificultades que tuvieron los compositores rusos con el anterior régimen soviético. "El régimen soviético era tremendamente restrictivo. Coartaba todo tipo de libertades, porque la libertad era lo mas peligroso para el régimen, ya que ponía en peligro la base misma del sistema". Sin embargo, y tratando de sacar alguna condición positiva de esa falta de libertad, Gubaidulina dijo que el régimen soviético provocó un carácter contestatario en la gente y en los músicos en particular, lo cual benefició en la gran medida la creación.Le pidieron la opinión sobre los jóvenes músicos. Gubaidulina explicó los dos elementos básicos que según su criterio deben tener todos los músicos jóvenes: deseo y atención. Habló del peligro que representan las grandes industrias culturales, los grandes intereses económicos que mandan sobre todos, lo mismo en el mundo de la música como en otros ámbitos de la creación."Estos intereses propician en la gente joven uno de los mayores peligros que tiene el mundo actual, la indiferencia. Esta indiferencia hace del hombre actual un ser menos evolucionado,alguien atado a los sentimientos más básicos (comer, beber) y en la búsqueda de los placeres más básicos".Este tipo de situaciones, según Guibaidulina, "puede volver a convertirnos en simios". Sin embargo tiene muchas esperanzas depositadas en la gente más joven en la que advierte atisbos de cambiar todo este estado. Cree que "están empezándose a cansar de este tipo de vida tan material y vuelven a los aspectos mas espirituales de la existencia humana, aquellos que nos han hecho evolucionar".
Música, naturaleza y cineSe le preguntó sobre su obra interpretada el pasado sábado en el Palacio Argenta,
Al borde del abismo para siete violonchelos y dos acuófonos.Gubaidulina comentó que esa obra era un homenaje a Rostropovich. Que ella veía a Rostropovich "como agua", y por eso introdujo ese elemento a través de los acuófonos.Dijo que esta es una constante en su quehacer creativo. Le interesan mucho los elementos naturales y por eso los emplea e introduce en sus composiciones.Le preguntaron sobre su relación con el mundo del cine. Gubaidulina comentó que esa relación comenzó por la necesidad material de ganar dinero. Sin embargo este hecho le propició el disponer de los más grandes intérpretes y agrupaciones orquestales, "lo cual es tremendamente difícil para los compositores contemporáneos". El régimen soviético ponía a disposición de la gente que trabajaba para el cine todos los elementos solicitados, y lo hacía de la manera mas grandilocuente. Así pues, a una relación que comenzó por una necesidad material, supo sacarle grandes beneficios para su carrera.
InfluenciasPreguntada sobre las influencias recibidas, Gubaidulina explicó haber tenido muchas y muy diferentes según las fases de su vida. Habló de Bach, "el mas grande compositor, una figura fundamental", pero también de Beethoven, Palestrina o Wagner. En otro momento se interesó mucho por la música francesa, teniendo influencias de Debussy, Boulez o Messiaen. También se siente heredera deShostakovich y Prokofiev. Y últimamente se siente muy atraída por la obra de Tomás Luis de Victoria, Alban Berg o Schoemberg. En otro tipo de artes, es una enamorada de Dostoievsky, Rielke o El Greco.Volviendo a su punto de partida religioso en la composición musical, se le preguntó si el hecho de vivir en un mundo cada vez más sacralizado era un inconveniente para su música.Habló entonces Gubaidulina de su concepción de la religión, diciendo que ella va a la esencia misma de la palabra. "Religión es re-ligia, una nueva unión, entre lo humano y lo divino, y esta concepción que está en la base del mismo concepto, es su misma manera de entenderlo y utilizarlo en su obra".Cree Gubaidulina que todo el mundo necesita ese acercamiento a lo espiritual, el ser humano necesita "de la existencia de una fuerza suprema que nos aleje de nuestras preocupaciones cotidianas y olvidar nuestra condición humana. Y a la vez es una necesidad interna que propicia la misma condición humana". Y estos sentimientos los considera "universales, se sea practicante de una religión o no".
Concierto para bayán y orquestaGubaidulina comentó que está centrada en la composición de un concierto para un instrumento ruso, el bayán, un acordeón ruso, olvidado para la música en el siglo XIX por no considerarlo apto para la música de gran orquesta, y que ella quiere recuperar, ya que se siente verdaderamente enamorada de sus sonidos.
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