El ya anciano Gustav Leonhardt sigue siendo una institución, al margen de haber cedido protagonismo en los últimos años a una nueva generación de intérpretes de teclado con ideas refrescantes y de que algunas de sus teorías sobre los claves antiguos hayan sido discutidas y revisadas. Lo que nadie puede negar es el valor de su trabajo pionero y el mérito de haberse mantenido en primera línea interpretativa durante tantísimos años. Como siempre ocurre, este reconocimiento es debido a que por encima de toda posible discusión sobre cómo y por qué se debe tocar algo como se toca, lo esencial es que lo que se toca debe estar bien tocado (valga la redundancia), y tras la figura flemática de Gustav Leonhardt se esconde un inmenso tocador de teclados.Su actuación en la Quincena Musical fue muestra de ello, ya que optó por un recital que combinaba…
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