Este mes de setiembre se cumplen cuarenta años de mi primera conversación con Astor Piazzolla, almorzando en Tucumán en la casa de la familia Massuh junto a la Camerata Alter de la que formaba parte. Allí conocí un hombre que era un genio musical, con una soberbia y un ego desmesurados, tras los cuales escondía una personalidad extremadamente sensible, tímida, nostalgiosa y tristona, que por aquellos años atravesaba el período de la lucha que mantenía con quienes negaban los méritos de su revolucionario pensamiento musical. Todos estos aspectos están presentes en su Melodía en la escrita para la Camerata Bariloche, una de sus páginas mas atractivas a pesar de su brevedad y así fue vertida por las cuerdas de la sinfónica local que no escatimaron los bellos acentos dinámicos de su estructura.Luego apareció la frágil y muy joven pianista…
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