Alguno se preguntará que es eso de la Coral de queso a la piruleta. La respuesta es bien sencilla: se trata de una brocheta made in Berasategui que se pudo degustar en uno de los cócteles que organizan los patrocinadores de Quincena tras los conciertos, y como me pareció tan deliciosamente absurdo y, además, en ese momento tenía entre mis lecturas a Gómez de la Serna, no pude evitar prometerme a mí mismo que utilizaría tal titular para una de mis críticas. Y que mejor ocasión para llevar a cabo tal promesa que la del único concierto coral del Festival, cita principal y esperadísima que además resultó tan buena como el propio pincho.Si la gigantesca Missa Solemnis de Beethoven entraña alguna dificultad especial, es sin duda en el plano de los recursos vocales, ya que demanda una gran responsabilidad por parte de solistas, quienes deben…
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