La programación del ciclo de música contemporánea de la Quincena Musical 2003 ha sido interesante pero, como siempre, parcial. Al margen de los estrenos, que casi siempre son encargos a compositores vascos –que está muy bien, pero... ¿qué hay de malo en estrenar de vez en cuando a uno de los grandes, como hacen en Canarias?-, de la lista de autores que han sido tocados este año desaparecen una vez más los nombres de los clasificados en estéticas complacientes que tan mal vistas están por aquí. Mientras que en el Festival de Alicante, que se supone debería ser referente en cuanto a la programación de nuevas músicas, se empiezan a superar con timidez axiomas y complejos tan hondamente anclados en la conciencia de creadores de generaciones no tan lejanas, en San Sebastián seguimos con la línea dura: Nono, Feldman, Stockhausen... Y es que el…
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