Algo corta y poco estructurada para ser una verdadera ópera, esta serenata en 80 minutos de Hasse fue recuperada, haciendo honor a su tradición de interés por el barroco, por La Monnaie junto con la reposición de la Agripina de Händel ya comentada anteriormente. El libreto no es una joya (no sólo por los detalles históricamente inexactos, sino porque la expresión del único sentimiento -de derrota y de preparación para la muerte- es convencional, no sólo inexistente desde el punto de vista dramático sino desde cualquier otro) y para colmo, aunque es típico de la serenata y de aquellos tiempos, como estaba preparado para una ocasión y público especiales, tenía que terminar con un canto de felicidad y alabanza a las testas coronadas de Nápoles del momento que no sólo es una exageración y resulta hoy un despropósito histórico, sino que hay…
Comentarios