La sala Juan Carlos Dávalos de la Casa de la Cultura colmada hasta en los pasillos y escalinatas, el público expectante, la orquesta preparada con el procedimiento de afinación terminado, hasta que de pronto se rompió el silencio con una ovación incontenible. Entraba Martha Argerich acompañada del maestro Felipe Izcaray. Se trataba de nuestra compatriota, una de las grandes pianistas del mundo, para muchos la número uno, que con gesto sencillo, mas bien parco, producto tal vez de una personalidad recatada y tímida, llegaba hasta el Steinway de la provincia para abordar el concierto de Procofiev que domina hasta en sus mas ínfimos detalles. Lo inicia el primer clarinete y en el tercer compás se une el segundo, en fino detalle compositivo, con un breve "andante" basado en un tema popular ruso hasta que aparece en las cuerdas un vigoroso…
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