En el transcurso de la actuación de la soprano Aurora Serna, que inauguró el decimonoveno Festival Internacional de Música Contemporánea de Alicante, me di cuenta de lo esencial que es la confección del programa de un recital de canto. Para ello solo tuve que comparar el que nos ocupa, sobresaliente en este aspecto, con los recientes de Flórez y Barcellona en la Quincena Musical, cuyo único interés estribó en la mágnifica calidad de ambas voces ya que la selección de piezas fue poco menos que nefasta.
Aurora Serna, sin poseer las fantásticas cualidades de los cantantes citados, brilló no obstante por una inteligente antología de piezas cercanas en época y ámbito geográfico, en su peculiar carácter entre íntimo y melancólico y, sobre todo, en su común pertenencia a una corriente estética templada, como curiosamente se refiere en el…
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