Cuentan los alumnos de Carmelo Bernaola que, cuando querían comunicarle al maestro las ideas que les había llevado a componer sus trabajos de tal o cual manera, éste les replicaba: Las ideas están muy bien, pero no me interesan. Enséñame la música. Es decir, que la música en sí misma debe funcionar independientemente del entramado intelectual que se esconda detrás.Esta anécdota, a modo de parábola, puede valer para explicar por qué no funciona este Transparade de Iges/Jerez: tan sencillo como que el concepto, interesante o no, carece de una realización efectiva. Por muy intermedia que uno sea no debe descuidar la calidad de los elementos de su espectáculo, y debe procurar que la música tenga un mínimo de calidad, que las proyecciones sean nítidas y bien montadas, que el puntero del ratón del ordenador no aparezca constantemente en la…
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