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Un estudio realizado por las universidades británicas de Leicester y Surrey demuestra que escuchar música clásica en algunos lugares puede ser perjudicial para los bolsillos. Según estos estudiosos, dirigidos por el psicólogo Adrian North, un poco de música clásica de fondo, hace que los oyentes sientan un deseo irrefrenable de consumir café, vino y postres. Cuantos más caros, mejor.El estudio se llevó a cabo en un restaurante, que durante 18 días combinó distintos tipos de música para ver cuáles eran las reacciones de los clientes, según publica el diario
Observer.Cuando le llegaba el turno de la música clásica --se seleccionó música de Vivaldi, Beethoven y Mahler-- los comensales gastaban más en la cena, sobre todo en artículos de lujo.Según North, "la música clásica hace a las personas sentirse más cultas y sofisticadas y, por lo tanto, es más probable que gasten en productos que asocian con la vida de grandeza".
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