Cuando la Orquesta Filarmónica de Israel actúa en algún lugar de España, algo que no es nada excepcional, el melómano experto debe preguntarse: ¿Será un bolo esta vez? Porque más vale ir prevenido que decepcionarse después. Afortunadamente, la Filarmónica de Israel llegó a San Sebastián en condiciones óptimas, bien mimada por su pareja artística hasta que la muerte los separe: el super pop(ular) Zubin Mehta, que pese a su cuidada imagen pública sigue siendo un buen director.Su presencia en la Quincena Musical trajo consigo: semanas antes, una gran expectación y las entradas agotadas en cuestión de horas; el mismo día del concierto, unas enormes medidas de seguridad, tanto que hasta daba un poco de miedo la cosa, porque no me digan que tener a ambos lados del escenario a dos armarios empotrados de esos típicos que hacen de escolta en las…
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