La intoxicación de felicidad que me provocó la función inaugural de Orlando, en la Royal Opera House de Covent Garden, el estreno absoluto en dicho teatro después de 270 años, hizo que escribiera esta reseña con mucha tardanza, pero a decir verdad, continuo intoxicado, por lo que les suplico disculpen mis exageraciones.Para empezar, la ópera fue interpretada sin el menor corte, algo muy poco común en estos días en los que vamos a la ópera pensando en el tiempo que nos tomará el regreso a casa. La Orchestra of the Age of the Enlightenment es una garantía no sólo de una interpretación históricamente informada, sino de una excelente interpretación que además es históricamente muy bien informada, especialmente cuando es conducida en la forma en que Harry Bicket lo hizo, es decir con gusto exquisito, musicalidad asombrosa y perfección…
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