En enero de 1989 la Universidad de Murcia acogió el Congreso Internacional de Terminología Musical Castellana: una propuesta extravagante y arriesgada (por ello doblemente interesante) en la musicología española para reflexionar en conjunto sobre un tema que no constaba en las aulas de ninguna institución. Además, se había convocado (por obra y Gracia de A. Zaldívar, J. M. García Laborda y otros valientes) a personajes variopintos, con puntos de vista e inquietudes igualmente diversas: musicólogos, lingüistas, filósofos, músicos prácticos, periodistas, estudiosos de los teóricos musicales y organólogos, con la inclusión de musicólogos latinoamericanos. Un potpurrí que parecía difícil de asimilar.Nunca se llegaron a publicar las actas (de lo que seguramente debemos alegrarnos unos cuantos para no tener que contabilizar entre los pecados…
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