Es elogiable que La Monnaie siga siendo uno de los pocos teatros líricos en el mundo que siguen organizando, con buen seguimiento de público, recitales de canto de cámara por cantantes ya consagrados o camino de serlo. No lo es tanto que, cada temporada, se produzcan cancelaciones con sustituciones de último momento, o que algunos nombres -sean o no los originalmente propuestos- no tengan nada que hacer en el mundo de la canción clásica.Esta vez fue el turno de Thomas Quasthoff, pero se enfermó. Acertar con un cantante o un director de orquesta, sea en concierto, recital u ópera, es, cada día que pasa, el equivalente de un juego de azar. Antes, una cancelación era algo excepcional, o sólo tal o cual artista se había hecho tan famoso/a por sus cancelaciones cuanto (o más que) por sus prestaciones efectivas...Pero como hoy somos tan…
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