Si a pesar de la escarpada geografía de este artículo, usted ha decidido emprender el camino que van creando sus palabras sin siquiera saber a qué destino le conducirán, no hay duda que posee alma de aventurero. Mas, antes de seguir, en este puesto fronterizo entre su realidad y la mía, voy a darle una oportunidad de reconsiderar su valiente decisión --ahora, que con sólo cuatro líneas visitadas todavía puede volver a su mundo deshaciendo el tramo leído-- advirtiéndole del riesgo que corre visitando los paisajes que he creado con unas cuantas frases. Por ejemplo, si usted pertenece a la especie de turistas literarios que se distrae en la contemplación de un acento, o quizá de un punto y aparte, le ruego que extreme las precauciones, porque a pesar de que mi intención sea abrirle los ojos sobre determinados abandonos de nuestra cultura,…
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