Tan cerca en el espacio, Lieja y Amberes. 50 kilómetros entre ellas, 100 Lieja de Bruselas, 50 Amberes (y Gante) de la misma capital. Que el teatro de la francofonía y el de los flamencos hayan coincidido en esta obra y en las mismas fechas puede parecer raro o negligente. Ciertamente yo no repondría tan pronto Hoffmann habiendo tanto repertorio francés que espera, aunque sea un título no sólo popular sino maravilloso en todos los sentidos del término. Pero como la capital europea donde se estrenó persiste hace tiempo en ignorarla (ignorantes son los que la ignoran), tal vez esto colme un vacío. El caso es que en Lieja se oía, como siempre, mucho alemán y holandés de Holanda, pero también flamenco y valón, y francés no sólo de la zona. Un lleno aún más completo que el de Amberes (siendo domingo a la tarde, víspera de un puente, y con un…
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