El último Don Giovanni en Bruselas fue el de Peter Brook dirigido por Harding, pero en el marco del Cirque Royal (una acústica ‘peculiar’), aunque un gran espectáculo y bien cantado, al menos en la parte masculina. Ahora La Monnaie ha hecho una nueva producción. No sé si David McVicar está evolucionando o simplemente comprendiendo que hay una serie de reglas (escritas o no) para las representaciones líricas que hay que tomar en cuenta, pero francamente me gusta más ahora que antes. Hay siempre ‘algo más’ que podría ahorrarse (los manoseos homosexuales en la fiesta, los criados impertinentes en la cena, el cortejo fúnebre que escucha ‘Or sai chi l’onore’), pero es poco y casi no molesta. Está más esencial, como son sobrios y eficaces los decorados y bellos sin ser ‘de época’ -aunque vagamente la recuerden aquí y allá- los trajes, y dentro…
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