Según las estadísticas de la SGAE hay una tendencia hacia la disminución del público que asiste a conciertos de música clásica en España. El concepto de seguridad laboral casi no existe ni es fácil de conseguir en el mundo de la interpretación clásica. La brillantez de ese mundo maravilloso no se vende, ni se regala. Lo irónico es que la calidad de la oferta va subiendo y es cada vez más amplia. Después de una iniciación difícil, la música clásica engancha de por vida. Las estadísticas no son casos reales, son faroles de tendencias, medios numéricos en donde casos individuales y modélicos no cuentan. La singularidad, la grandeza, la brillantez son todas excepciones a la regla y a las estadísticas. Seguro que el número de mujeres extranjeras que destacan en la vida pública española no es una estadística significativa. Sin embargo allí…
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