Ni es un título cursi, ni tiene que ver con el film de Benigni. Tiene que ver con el último trabajo del genial ruso para el teatro lírico, poco antes de su muerte: una obra breve, quizás extraña por extensión, tema y desarrollo, que mucho tiempo -demasiado- ha pasado desapercibida o aplastada por el justo y lento abrirse paso de sus hermanas mayores. Pero no se trata de una cenicienta. O se trata justamente de la cenicienta, en el sentido de que -preferencias aparte- en nada cede a , por ejemplo, el título anterior y probablemente el más "dramático" y "teatral"de todos, La dama de picas (aunque cuando uno piensa en Mazeppa, afloran algunas dudas....). Casi conmueve este mensaje positivo en el autor más melancólico, triste y de una vida que aún no se sabe en qué medida se interrumpió o no naturalmente. Pero el caso es que -con la…
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