La mayor catástrofe sufrida por la música española acaeció la Nochebuena de 1734, cuando un devastador incendió acabó con el Alcázar de Madrid, residencia real y, al mismo tiempo, biblioteca en la cual se encontraban los mejores fondos musicales del Imperio. No quedó nada. Pero aquel triste episodio tuvo alguna que otra cosa positiva. Por ejemplo, que Francisco Courcelle, contratado como preceptor de los infantes de la familia Borbón, tuviese que olvidarse de la actividad por la que se había afincado en España y se dedicase junto a otros notables músicos, como José de Nebra, José de Torres o Antonio Literes, a reconstruir el archivo destruido, bien con la compra de partituras, bien con la composición de obras que incrementaran los depauperados fondos musicales.Francisco Courcelle (o Corselli, como fue rebautizado a su llegada a España)…
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