Si usted es una persona 'adulta', y tiene además la suerte -sin comillas en este momento- de trabajar regularmente, es probable que al final de un lunes esté bastante cansado y harto de los mil pequeños y absurdos sinsabores, sinsentidos, conflictos, que jalonan cualquier jornada laboral que se precie. Más que probablemente tendrá algún problema gordo (no importa si más imaginario que real; es gordo lo mismo). Y tendrá ganas de ir a cenar algo, hablar, olvidar el lunes y que siguen cuatro días por el estilo (que para colmo hay que agradecer). Con bastante verosimilitud se habrá vuelto un tanto escéptico y bastante desconfiado. Y en ese estado se encamina a su concierto. Porque cree -o quiere creer- en algunas cosas todavía. Y la música es una de ellas.Aunque esté cada vez más cerca la hora, no es aún el momento de decir definitivamente…
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