Que Stravinski ha sido desde siempre uno de los autores favoritos de Simon Rattle lo prueban los programas de sus muchos conciertos al frente de la Orquesta Sinfónica de la Ciudad de Birmingham, en los que su música se escuchó prácticamente cada año: en su primera temporada como director titular (1980-1981) se escuchó Pétrouchka, y El Pájaro de Fuego fue una de las obras escogidas para estrenar el rutilante Symphony Hall en 1991.Y de que las interpretaciones contenidas en este doble compacto valen la pena da fe, además de su escucha, el hecho de que Rattle, habiendo grabado estos discos allá por 1986 y 1987, no volviera a llevar a los estudios estas obras tan queridas, al contrario de lo que hizo con otros autores (Mahler o Sibelius, especialmente): su formación como pianista y percusionista necesariamente tenía que llevarle a…
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