En un teatro que se precia de sus puestas en escena, llegar a la tercera reposición de un título en diez años es algo que llama la atención. Probablemente porque Decker es un hombre que tiene su lugar asegurado en la historia de la régie lírica del siglo pasado y de este porque, cualesquiera sean sus méritos en otros repertorios y autores, con Janacek y con Britten llega a niveles altísimos. Ahí están su Billy Budd y su Katya Kabanova, que tienen cuerda para mucho tiempo. Y este Peter Grimes, sobre el que el director de escena ha escrito un magnífico artículo en el programa de mano que se llama, simplemente (?), “Excluido”.Hay que tratar de pensar en Britten pacifista, desenfocado en Estados Unidos, volviendo a Inglaterra antes del fin de la guerra, marginado él mismo para entender un poco una partitura que ha crecido en estos casi…
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