Hacía tiempo que no iba al Real y estaba mi mayor ilusión en ver los progresos que la orquesta pudiese haber hecho bajo la dirección de Jesús López Cobos. Sin embargo, es difícil hacer un juicio sobrio de la formación madrileña que no esté empañado por la dirección imposible de Giuliano Carella. O más bien, la no dirección, porque si algo se percibía era un discurso emborronado, nada ágil, a menudo mal articulado. Al final de la obertura pensé que, irremediablemente, las cosas sólo podían mejorar.Fue otro error de predicción. No empeoraron, claro, pero mejorar, lo que se dice mejorar, tampoco. Jose van Dam es un grandísimo cantante, así como el mejor actor que paseó por el escenario. Por desgracia, la edad no perdona y aunque pudimos apreciar una voz muy bien emitida y colocada, la respiración hizo difícil que en los pasajes rápidos…
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