Reunir en una colección de 2 CDs las obras de cámara para cuerdas más emblemáticas de Schubert es, desde luego, una buena idea, pero si la calidad sonora deja que desear, el empeño se frustra. Y es curioso que uno de los cuartetos grabados en 1958 -el de La Muerte y la Niña- suena mejor, con ciertas reservas que explicaré más adelante, que por ejemplo el Quinteto, grabado en 1970. Si la culpa la tiene el remastering digital, o si esto viene de origen, es difícil de establecer sin tener los discos originales, y no dispongo de éstas versiones. Tengo otras versiones de éstas obras, grabadas en los años 60/70 en LongPlay, y suenan mejor.En general, los violines suenan demasiado chirriantes, y a los bajos se les oye poco. Esto es sobre todo notable en el Quinteto, donde los dos 'cellos no pesan lo suficiente en acordes y la audición resulta…
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