El ruso Rimski-Korsakov fue un orquestador fantástico. Sin embargo es dable reconocer que el inicio sonoro de la ‘Introducción’ de su ópera Le Coq d'or asignado a las dos trompetas solistas es, por su enorme exigencia técnica, casi un error de instrumentación habida cuenta que la aguda frase no tiene ni un instante previo para templar las boquillas y ello quedó en evidencia con el error sucedido al comenzar el concierto. El resto, es música de buena inspiración y nivel, cuyo significado es mucho mas importante que el endeble argumento de la poco representada ópera bufa.Luego sí, apareció esa colosal obra maestra de orquestación con el conocido Capricho español con cambios de timbre, la estupenda selección de cadencias a cargo de los irreprochables solistas de la orquesta: Valeriu Bivol (violín concertino), Cecilia Rodríguez (arpa),…
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