Este concierto tuvo mucho público y mucho éxito. Había un gran pianista y un tenor que concita diversas posiciones, pero la mayoría positivas. Su recital anterior en La Monnaie -algo más pequeño- con Schubert y Britten como piezas fundamentales me había dejado un excelente recuerdo. Todo parecía ir por la misma senda con la primera parte del recital, un Liederkreis notable, con esos textos magníficos de Eichendorf. Y si uno puede legítimamente pensar que hace falta un timbre más bello y con más armónicos -en cualquier cuerda- para un lied como ‘Mondnacht’, lo que tiene que reconocer de inmediato es qué bien lo dice y lo canta Bostridge, sin igualar a algunos gigantes, pero sin desmerecer, y con su propio estilo y aspecto larguirucho y desmañado, pero tan natural y entrañable. Andsnes es un compañero ideal, hasta que llegada la última…
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