El señuelo de este concierto era doble: por una parte, los españolitos de a pie no solemos tener oportunidad de escuchar un programa como el de esta noche; por otra, un servidor tenía ganas de ver por primera vez a alguien tan respetado como Vernon Handley oficiando lo que mejor sabe hacer. Lamentablemente, Handley no pudo honrar su compromiso a causa de enfermedad y le sustituyó el holandés David Porcelijn, un director para mí desconocido que, según leo en la octavilla adjunta al programa, ha velado sus armas mayormente en Australia.Aún había un tercer cebo para el concierto: al comprar su entrada o hacer valer su abono, el público de la Filarmónica de Londres podía escoger como obra inicial del programa In the South de Elgar o bien Tintagel de Arnold Bax, y sólo al empezar la función se sabría cuál de las dos sería finalmente…
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