Fue una buena semana para los mahlerianos londinenses. Al día siguiente de la Novena con Haitink y la Filarmónica de Viena, la Philarmonia se apuntó con una excelente Resurrección. A diferencia del tranquilísimo e introvertido Haitink, Essa-Pekka Salonen dirige con gran ampulosidad de gestos, parecido a Rattle, pero sin las alucinantes muecas faciales de éste último. Tal fue la gimnasia del joven finés durante el primer movimiento que no le quedó mas remedio que sentarse tres minutos una vez concluido el mismo. El septuagenario Haitink en cambio, sólo apoyó ligeramente su mano en la baranda del podio después de habérselas con el primer movimiento de la novena.Pero Salonen es un gran músico y la Philarmonia una gran orquesta y el ‘Allegro maestoso’ salió de maravillas, con implacable incisividad de marcha fúnebre y expansiva y tranquila…
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