La enciclopedia operística que tengo a mano (The New Franzen, 3a.ed., 1998, págs. 163-165) no hace mención de este Eliogabalo de Pierfrancesco Cavalli que el tesón, el amor y el estudio de René Jacobs nos ha devuelto. No de cualquier modo, sino -con la complicidad de ‘su’ Concerto Vocale y la pequeña pero valiosa ayuda del Conservatorio de Bruxelles- de forma que, por ser excesivo como el protagonista, calificaré de magistral.Una reseña no es el lugar para explicar todas las dudas que plantea la escritura y reescritura del libreto de la ópera y su sustitución por otra del mismo tema pero con otro libreto del mismo Aureli y música del entonces jovencísimo Boretti; pero censura, política, gustos y rivalidades artísticas, y, claro, la ‘moral’ se mezclaron para que Cavalli no viera nunca representada su obra (ni la siguiente y última…
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