Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, y que este año los Juegos Olímpicos tendrán lugar en Atenas, pues va Deutsche Grammophon y desempolva de sus enormes cajones un disco que grabó hace casi veinte años y que en su momento salió al mercado con el título de Canciones que me enseñó mi país, le cambia la foto del cuadernillo, y a vender se ha dicho. Y aunque sea poco más de tres cuartos de hora de música y a precio fuerte, no se lo reprocho.Cuando apareció este disco como novedad, Agnes Baltsa estaba en su momento de mayor gloria –cuánta de esa gloria se la deba a Herbert von Karajan es otro asunto-, y como las grabaciones de esta reedición son las mismas, pues sigue estando tan estupenda con esa voz delgada pero persuasiva, con su color oscuro, con ese tono permanentemente medio malhumorado que le sirvió para hacer antológica…
Comentarios