Escuchar la más antigua orquesta de América, la Filarmónica de Nueva York, esta vez invitado por la directora de Relaciones Publicas la Srta. Florence Bernstein, siempre es una experiencia gratificante. En la oportunidad se trato de un repertorio atípico y original que tuvo como motivo principal el homenaje a uno de los más grandes compositores del país del norte: Charles Ives. Desde el inicio las sesenta cuerdas de la orquesta entregaron toda suerte de matices, ataques y finales de frase del más alto nivel. El resto de sus secciones, maderas, metales y percusión fueron de lujo.
Abrieron el fuego las canciones sobre temas folclóricos de Copland y Mahler. El primero con su estilo románticamente ingenuo basando su línea melódica en tradicionales cantos judíos que le recordaban a sus padres y el segundo con su sonoridad típicamente austriaca…
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