La Primavera en Praga 2005 trajo no pocas sorpresas. Una de ellas es la Orquesta Sinfónica de la ciudad japonesa de Nagoya. Organismo de sonido pastoso, agradable, que funciona como un reloj de precisión. Confieso que tenia una enorme curiosidad acerca de como se resolvía la obra del compositor japones Niimi al reunir el milenario instrumento de cuerdas llamado Koto, fantásticamente tocado por la maestra Keiko Nosaka (55), con las estructuras sinfónicas occidentales y el resultado devino en una pagina de casi treinta minutos de riquísimos momentos sonoros que traducían la intención del autor en la búsqueda de los senderos del alma. Su hondo dramatismo se traduce en combinaciones instrumentales desconocidas para nuestros oídos sin perder las poderosas frases de una percusión espectacular por lo nutrida y eficiente.
Se fue el Koto que en la…
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