Nadie se llame a engaño. No fue un concierto de jazz, aunque al final incluyó obras de Porter y Gerswhin (incluyendo como propina, bastante raro en un concierto de mediodía, The man I love). Me explico, o explico el título. Me gusta un cantante que programa un recital con piano variado, y si es un estadounidense que canta francés, alemán, y español (todo inteligible y bien pronunciado, salvo la ‘r’ española en lo que no está sola: a las inmensas Vallin y Crespin les ocurría, y probablemente por los mismos motivos que a esta joven soprano que ahora estudia en París), me parece lógico que haga algo de su país en su lengua, y no sólo Summertime, que al fin y al cabo es de una ópera, sino Night and day y la antes mencionada. Haciendo las cosas honestamente, sin imitar ni intentar cantar con otra técnica que la suya, que es la de una cantante…
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