No es frecuente encontrar una ejecutante que reúna portentosa musicalidad, finura, sobriedad, elegancia, abrumadora sencillez dentro de una desbordante personalidad. Todo ésto es Tanja Becker-Bender, la notable violinista alemana, que visita por segunda vez nuestra ciudad.
Esta niña -apenas llega a los 27 años- la emprendió con el architocado Concierto para violín que escribiera ese poeta del romanticismo tardío, el ruso Chaicovsqui y lo hizo sin ningún tipo de limitación expresiva. Veloces arcadas a cuatro cuerdas arpegiando con cautivante liviandad, ralenti, cuerdas percutidas, glisandos, cuerdas dobles, sonido límpido, adecuado volúmen sonoro al que se llega con un instrumento de calidad como su Guarneri del Gesú de principios del siglo XVIII, una exquisita naturalidad en sus ataques desde la cuarta cuerda generando un bello y armónico…
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