Glyndebourne festeja sus setenta con una nueva versión de La flauta mágica sin los sobresaltos provocados por la presentada por Peter Sellars a fines del siglo pasado y... ¡Qué fácil es sobresaltar a este público de etiqueta para quien la ópera es fundamentalmente un ocasión para merendar sobre la hierba durante un larguísimo intervalo que no sirve sino para poner de punta los nervios de los cantantes! Porque, es inevitable recordarlo, el ochenta por ciento del público de Glyndebourne incluye los espectadores más bobos del planeta.
El veinte por ciento restante va porque la dirección de este festival se ha preocupado siempre por presentar espectáculos de una calidad excepcional, combinando puestas tradicionales con geniales innovaciones que han hecho historia en el mundo de la ópera. Piénsese sino la decisión de volver a invitar a ese…
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