Veamos si es posible reducir todo lo que se podría decir de esta presentación a un artículo de medidas relativamente convencionales. He asistido a uno de los mejores recitales de cámara que se han dado en Salta en estos últimos tiempos. Rafael Gintoli y Paula Peluso conformaron un dúo que fue escalando de a poco un muy bien pensado programa, íntimo, intenso, expresivo.
La musicalidad que surge del arco y un noble violín en manos de Gintoli, con sonido amplio, dulce, vigoroso, significativamente galante y natural fue debidamente complementado por la joven aunque madura pianista Paula Peluso de recursos camerísticos nada desdeñables. Su manejo dinámico, sus planos sonoros, estuvieron permanentemente al servicio de la sonoridad conjunta, incluso desde la decisión de tener la tapa del Steinway apenas abierta para acordar con el íntimo sonido…
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