Pregunten ustedes al respecto a cualquier marino que se precie, y les contestará que no les apetece nada ahogarse, pero que ser pasto de las llamas es la última forma de morir que desea, tanto es el menosprecio que sienten por las actividades ‘terrenas’. Por eso, resulta cuanto menos chocante leer en el programa de mano cómo Christine Mielitz, la responsable de esta escenografía estrenada en diciembre del año pasado, proclama a los cuatro vientos: sólo sirve la verdad.
De acuerdo en que Wagner concibió el Holandés para que se representara sin pausas –y así se hizo esta noche-, por más que la decisión necesariamente ha tenido que ser compartida con el responsable musical; no hay inconveniente en que la escenografía reemplace los mástiles de las goletas por modernos ferries de popas rectangulares; es incluso estupenda la idea de mantener…
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