Oficialmente no quedaban entradas para el décimo y último concierto de abono de la temporada 2003/2004 de la Filarmónica de Viena, o al menos el participio ausverkauft en la página web de la orquesta así lo hacía pensar. No obstante, mientras paseaba en esta soleada mañana de domingo por el Kärtner Ring, vi que estaba abierta la oficina de esta institución venerable; entré, pedí con poca convicción una entrada para el concierto que iba a tener lugar apenas veinte minutos después, y ante mi sopresa la maquinita expidió el deseado título habilitante, previo pago –eso sí- de 69 euros. ¿Casualidad? Puede ser, pero una vez en la puerta del Musikverein observé a una buena docena de personas dedicándose al mercachifleo con la expresión de quien está traficando con algo supuestamente sagrado y se sabe culpable por ello.
Heme pues, a las once de…
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