Quien crea que la rivalidad entre sopranos y los bandos partidarios de unas y otras data de tiempos más o menos recientes o que los empresarios, representantes y compañías grabadoras atizaron esos fuegos mientras se frotaban las manos al calor de las luchas desatadas, debería recordar que no hay casi nada nuevo bajo el sol.Ya se sabe que, como alguna vez se dijo, la diferencia entre una soprano y un terrorista consiste en que con el terrorista se puede negociar (aunque la misma broma suele aplicarse a las mujeres en general y a las suegras en particular, según el relator y su circunstancia).Pero lo cierto es que ya en el siglo XVIII se produjo un memorable enfrentamiento entre dos divas de la época: Faustina Bordoni (1693-1781 y Francesca Cuzzoni (c.1698-1770).Para una mejor ubicación en el tiempo digamos que, como puede leerse en el…
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