“Martern aller Arten! [Martirios de toda clase]” promete Selim Bassa a Konstanze y es Calixto Bieito quien cumple esta promesa al pie de la letra en el siniestro burdel escenificado por Alfons Flores con containers transparentes, similares a esos escaparates de la Kurfürstendamm berlinesa. Cada uno de ellos viene con mujeres ofreciendo una perversión diferente y en el preludio de Martern aller Arten todos estos cubículos alcanzan una actividad plena, un cósmico bombeo sexual que, como la violación masculina y asesinato acompaña el tema de amor de 'Amelia' en aquél Ballo in Maschera, propone una estética artística de paradoja, donde la belleza de la música es poéticamente realzada por su confrontación con la miseria humana.
Paradojas de este tipo han sido experimentadas hasta el hartazgo en el teatro hablado y las artes plásticas, pero no…
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