No dudo que el nombre de Tommaso Traetta carezca de significado para la mayoría de los aficionados a la ópera en este siglo veintiuno. Esto es, por lo menos, injusto, ya que este compositor forma con Niccolò Jommelli y Gluck la columna vertebral de la reforma de la opera que sucedió en el tercer cuarto del siglo dieciocho, que incorporó a la opera seria italiana, no sólo muchas características de la opera bufa, sino también elementos de la ópera francesa, como la mayor importancia del coro, un mayor énfasis en una buena declamación durante los recitativos y, hasta cierto punto, divertissements cuyo elemento principal es la danza.
Gracias al actual movimiento de rescate de óperas barrocas y clásicas, podemos ver hoy obras como esta Antígona, con libreto del también reformista Marco Coltellini, basado en la tragedia de Sófocles y que fue…
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