De forma agradable, Haydn, precusor de la creatividad de Mozart, nos invita a degustar una partitura, que, combinada con la enrevesada historia del magnífico libretista Marco Coltellini, nos hace pasar un rato entretenido.Si hay algo rudo que destacar, es sin duda la presencia de una ternera de trapo colgada boca abajo que nos acompaña durante toda la ópera. El inconveniente es que al comienzo del segundo acto, en sus reflexiones, Vespina la raja por el vientre vertiendo las vísceras y sangre y se reboza en ellas, momento, que por otro lado, acompaña a la rabia de sus sentimientos. De hecho, todos los momentos de venganza fallida se acompañan de gestos violentos con instrumentos de labranza, como hoces o guadañas que recuerdan la dureza de la vida en el campo asociada con los sufrimientos de los personajes.Aunque sea la primera vez que…
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