Un teatro de repertorio, como es la Deutsche Oper, nos permite ver producciones (ésta es del año 99) ya ofrecidas con anterioridad, pero que mantienen su interés. Es el caso de esta Traviata, donde el engranaje de un teatro de estas características funciona a la perfección, si exceptuamos la actuación de algún rol principal.
La producción de Götz Friedrich nos presenta a una ‘Violetta’ madura, fuerte y resuelta, en contraste con un ‘Alfredo’ (personaje ñoño donde los haya en todo el repertorio) infantil y desorientado. Tampoco ‘Germont’ es el padre duro e intransigente, sino más bien el burgués acosado por las convenciones sociales, que reconoce al final sus errores. Como elemento engarzador de toda la obra, el director nos presenta una cama que, si en el preludio y al final de la obra es de hospital, durante la ópera, y cubierta de…
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