Pocos días después del concierto “oficial” de clausura del Concurso Reina Elisabeth en celebración de la fiesta nacional, ya comentado, el bajo Shadi Torbey volvía a presentarse ante un auditorio esta vez formado sólo de melómanos, en la hermosa y acústicamente magnífica sala del Conservatorio de la ciudad para un recital de música de cámara. El programa propuesto no fue largo, pero sí muy interesante, centrado en el elemento fantástico del lied y la melodía románticos.
Si ya es importante que un cantante joven dedique sus energías e intereses no sólo a la ópera comprendida entre Mozart y Puccini, sino al período precedente y en particular al barroco, que se emplee a fondo en oratorios, más lo es que no olvide -si puede hacerlo por sus características vocales, técnicas y personales- el canto de cámara.Y que además de intentarlo, lo haga…
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