El montaje de Werner Schroeter para Un Ballo in Machera se anunciaba conceptual y de escasos elementos escénicos. Pues muy bien, al fin y al cabo se trata del auditorio Kursaal y de su caja escénica tan limitada que impide producciones ostentosas. Pero cuidado, una cosa es una puesta en escena conceptual y otra muy distinta una puesta en escena vacía de contenidos. El Ballo es una de las óperas verdianas con mayores connotaciones políticas, sociales y filosóficas y esconde un gran filón de ideas sugerentes para aquel director de escena que quiera profundizar en la historia desde un punto de vista más o menos convencional. Partiendo de este punto, a mí me da igual que en una producción del Ballo la escenografía sea practicamente inexistente (en este caso, tan solo una plataforma triangular en ligero desnivel para los tres actos) o que el…
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