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"En cuanto a Manuel de Falla, he de señalarle como reconocido autor de zarzuelas, entre las que se destaca, precisamente, Don Gil de Alcalá" afirma Antonio Iglesias, Secretario General de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y director de los Cursos universitarios "Música en Compostela" en el folleto "Conciertos Pazo de Mariñán", publicado por la Diputación Provincial de A Coruña como programa de los tres conciertos de diversos profesores de "Música en Compostela" en el centro de estudios sito en el Pazo de Mariñán, en el municipio coruñés de Bergondo.
La música de Don Gil de Alcalá, ópera cómica en tres actos (Barcelona: Teatro Novedades, 17 de octubre de 1931) sobre libreto de Manuel Penella Moreno (Valencia, 31.07.1880; Cuernavaca, 24.01.1939) fue atribuída en su estreno al propio libretista -relevante compositor de teatro musical cuyo principal éxito es El gato montés (Valencia: Teatro Principal, 1916). Desde entonces, toda la bibliografía de referencia ha coincidido en atribuir a Penella la música de Don Gil de Alcalá, obra que hasta ahora nadie había atribuído a Manuel de Falla. De ahí la trascendencia del descubrimiento de Antonio Iglesias, proclamado especialista en la obra y vida de Falla.
No es esta la única contribución que Antonio Iglesias ha realizado recientemente al conocimiento de la historia de la música española. En este mismo folleto afirma que Juan Crisóstomo Arriaga (Bilbao, 27 de enero de 1806; París, 16 de enero de 1826) se vio influido por los cuartetos de cuerda de Mendelssohn, que escuchó en el salón parisino de Pierre Baillot en 1823, a la hora de componer los suyos. Este descubrimiento afecta a la historia oficial de los cuartetos de Mendelssohn, hasta ahora considerados por sus biógrafos como compuestos entre 1827 y 1847 y publicados a partir de 1830. Dado que Arriaga falleció en 1826 y la reputacíón de Antonio Iglesias no es discutible, será necesaria una revisión de la cronología de la obra de Mendelssohn.
A mayores, Antonio Iglesias afirma que la primera edición de los Trois Quatuors pour deux Violons, Alto et Violoncelle (París: Ph. petit, ca. 1827) fue realizada en forma de partitura y no como juego de partes, en contra de lo que se viene afirmando. El argumento de Antonio Iglesias es que: "Un cuarteto ha de apreciarse en su partitura de cuatro pautas" por lo que es imposible que nunca se hayan publicado así. Este descubrimiento de Antonio Iglesias sobre la edición original de los Cuartetos de Arriaga posee una enorme trascendencia para la historia de la edición musical, pues nos encontraríamos ante una de las primeras ediciones de una partitura de un cuarteto de cuerdas muchas décadas antes de que se iniciase la costumbre de publicarlos en cuatro pautas.
También sobre Arriaga y la utilidad de las partituras se refiere otra de las afirmaciones de Antonio Iglesias, aparentemente sencilla, pero de gran trascendencia si se examina con atención. Comenta Iglesias que al llegar Arriaga a París, es recibido favorablemente por Luigi Cherubini -director del Conservatorio de París- y François-Joseph Fétis -profesor de composición. "Para que esto sucediera, tendrían que conocerse sus pentagramas: ¿Dónde y cómo ocurrieron tales supuestas audiciones?". A primera vista, cualquier aficionado contestaría que Cherubini y Fétis sabían leer música y no precisaban audiciones, pero los expertos como Antonio Iglesias han apuntalado su fama buscando más allá de la evidencia.
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