En el programa de mano, las notas dedicadas a la Sinfonía n° 86 de Haydn superaban en extensión al conjunto de las correspondientes a las otras dos obras del programa. En ellas, Anton Haefeli cuenta cómo un Haydn ya cincuentón acogió con entusiasmo el primer encargo extranjero que recibía en su vida, procedente de la asociación parisina 'Les Concerts de la Loge Olympique'. Ese entusiasmo, así como la proverbial seriedad de Haydn –que se tomaba muy a pecho su negocio–, le llevó a escribir algo especial para estos conciertos de París. En efecto, diría que esta sinfonía presenta alguna característica que no es demasiado corriente entre sus ciento y pico compañeras: comienza, sí, con una introducción lenta antes de dar paso al 'allegro' inicial, pero esa introducción es mucho más ligera de carácter de lo habitual; y sobre todo, el tiempo…
Comentarios